Conoce a la Voz Detrás de Estas 4 Primeras Cartas
Mi nombre es Valia. Escribo desde múltiples orillas: pueblos y ciudades de España, la memoria cruzada de mi pasado en Argentina y los relatos oídos de mis abuelos judíos y católicos que emigraron desde Europa a América.


Para mí la migración es biografía personal y transgeneracional, pero especialmente es una manera de escuchar.
La narración que en otros tiempo hice de mí misma casi me destruye, y me salvaron otras voces hondas y humanas.
Por eso este epistolario es un gesto de gratitud y de ofrenda, un “grano de arena” que se atreve a nombrar la ternura sin ingenuidad.
Sé que estoy donde estoy porque otros corazones resonaron con el mío —tiempos, gestos, palabras— y asumo un límite ético innegociable: no promover la violencia ni como camino ni como excusa, porque el medio ya es el destino y debe ser humano, ecológico y compasivo.
Así, cada carta late como una casa portátil que contiene desarraigo y consuelo, y a la vez una brújula para quienes todavía buscan una manera más limpia de contarse.